TÚLCAN. El ciclismo mundial se detuvo este miércoles para abrazar al «Loco del Carchi». En una jornada que debía marcar el inicio de su temporada competitiva en las carreteras de Europa, Richard Carapaz se enfrentó a la meta más dura de su vida: despedir a su madre, Ana Luisa Montenegro.

La noticia, que empezó como un rumor ante la sorpresiva ausencia del ciclista en el Trofeo Calvià en Mallorca, fue confirmada por el propio medallista olímpico a través de sus redes sociales.
Doña Ana Luisa falleció a los 73 años en Tulcán, tras una valiente batalla contra complicaciones de salud que la habían aquejado en los últimos años.
Un vínculo que trascendió las cumbres
Para el campeón del Giro de Italia, su madre no solo fue quien le dio la vida, sino el motor de sus pedaladas más difíciles. Carapaz, quien se encontraba en España listo para competir, utilizó su cuenta de Instagram para dedicarle unas palabras que han conmovido a todo un país:
“Mi amor por ti existe desde que tengo memoria y perdurará hasta que mi existencia vuelva a unirse con la tuya. TE AMO, MAMITA”.
Este mensaje cierra un capítulo de complicidad absoluta. El mundo recuerda cómo en 2022, Richard puso en pausa su preparación para el Giro de Italia para cuidar de ella en un hospital de Tulcán. Solo cuando supo que ella estaba a salvo, voló a Europa para terminar subiéndose al podio en Verona, dedicándole cada kilómetro de sufrimiento.
Más que la madre de un campeón: Una «Súper Mujer Rural»
Ana Luisa Montenegro no solo fue conocida por los logros de su hijo. En su natal Playa Alta, en la parroquia El Carmelo, era una figura de respeto y trabajo. El Ministerio de Agricultura la reconoció en su momento como una de las «Súper Mujeres Rurales», destacando su labor en la producción agrícola y su emprendimiento local, una cafetería donde servía el café de altura del Carchi con la misma humildad con la que vio crecer al mejor ciclista de la historia de Ecuador.
La organización de las competencias europeas y equipos de todo el mundo han expresado sus condolencias. La partida de Doña Ana Luisa deja un vacío en la comunidad de El Carmelo, donde se la recuerda por su temple y por ser el pilar que sostuvo a la familia Carapaz-Montenegro mientras Richard conquistaba el asfalto del viejo continente.
Se espera que el corredor del EF Education-EasyPost regrese a Ecuador en las próximas horas para las honras fúnebres en su provincia natal, el lugar donde todo comenzó gracias al apoyo incondicional de la mujer que hoy descansa en paz.


