La historia de la comunicación en la provincia de Los Ríos no se puede contar sin mencionar a aquel joven que cambió las llaves de tuercas por un bolígrafo.
Aunque quería ser ingeniero electrónico, sus manos estaban destinadas inicialmente a la precisión de la Mecánica Automotriz, pero el destino tenía preparado un motor distinto para él: el de la opinión pública y el servicio social.
El nacimiento de un cronista
A mediados de los 90, cuando el internet era un concepto lejano y las noticias se cocinaban a fuego lento, surgió una figura autodidacta. Siendo apenas un estudiante de cuarto año de colegio se enfrentó a su primer gran desafío: narrar la llegada del entonces presidente Sixto Durán Ballén a Mocache.
No hubo grabadoras digitales ni transmisiones vía satélite. Por allá en los años 1996-1997 Con hojas de papel, un lapicero y la agudeza de sus sentidos, plasmó la importancia de aquel puente colgante que conectaba comunidades. Esa fue su primera lección de periodismo puro: la noticia no está en la oficina, sino donde la gente la necesita.
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La escuela de la calle y el papel
Su paso por Diario El Clarín y posteriormente su consolidación de diez años en Diario La Hora forjaron el carácter de un periodista de terreno.
En una época de rollos fotográficos limitados y notas entregadas a mano, aprendió que cada palabra contaba. «En el año 2000, por cosas de la vida, llevé una nota periodistica y en la segunda nota que les entregué, los directivos vieron en mi actitudes y terminé siendo el periodista que recorrió Los Ríos»
Como corresponsal provincial, recorrió cada rincón de Los Ríos por 10 años, no buscando el aplauso del poder, sino dando voz a las denuncias ciudadanas que nadie más quería escuchar.

Tecnología
La llegada del nuevo milenio trajo consigo una pregunta crítica: ¿adaptarse o desaparecer? pero el protagonísta de esta historia eligió la evolución. Dejó atrás la comodidad del escritorio para co-crear Diario Al Día, un espacio que abrazó las nuevas tecnologías sin perder la ética del oficio.
Hoy, la versatilidad es su firma. Lo vemos igual de cómodo en un estadio narrando la pasión del deporte, que en un set digital realizando entrevistas de alto impacto o en coberturas presidenciales fuera de la ciudad.
«El periodismo no es un negocio de intereses políticos, es una herramienta para el bien común.»
Legado de servicio
Lo que hace especial esta trayectoria no son los años de carrera, sino el propósito. En un mundo donde la información a veces se vende al mejor postor, él se ha mantenido firme en su rol social.
Su evolución de los borradores en papel a las transmisiones en vivo demuestra que, aunque las herramientas cambien (del carbón al píxel), la honestidad debe ser innegociable.
Es, en esencia, el mismo joven de Mocache, pero con un alcance global; un comunicador que entiende que informar es, ante todo, un acto de entrega hacia la sociedad.


