La justicia ecuatoriana pone a prueba hoy las garantías constitucionales del sistema penitenciario. Desde las primeras horas de este viernes, se instala la audiencia de habeas corpus correctivo a favor de Jorge Glas. El magistrado Valverde ha sido enfático: la comparecencia del exmandatario —ya sea física o telemática— es una obligación ineludible para el Estado, rechazando cualquier intento de postergación por parte de las autoridades carcelarias.
El sustento principal de esta acción legal radica en un alarmante informe médico presentado por el abogado defensor, Andrés Villegas. Según el documento, Glas padece 18 enfermedades concurrentes, lo que lo sitúa en un estado de «fragilidad clínica avanzada».
El reporte detalla una situación terapéutica alarmante: El exvicepresidente depende de 21 fármacos diarios y la defensa denuncia que, en múltiples ocasiones, estas medicinas son administradas por personal policial y no por profesionales de la salud capacitados.
La «Cárcel del Encuentro» bajo la lupa
La diligencia también expondrá las condiciones de habitabilidad en la Cárcel del Encuentro, ubicada en Santa Elena, donde Glas fue trasladado en noviembre pasado. El informe médico describe un entorno que, según la defensa, agrava las patologías del interno:
Presencia constante de polvo de cemento debido a obras de construcción inconclusas.
Inexistencia de acceso a agua potable de calidad para el consumo humano.
Reportes de alucinaciones auditivas y visuales derivadas de la privación de sueño y el aislamiento hostil.
Habeas Corpus Correctivo
A diferencia de un habeas corpus preventivo, el correctivo no busca necesariamente la libertad inmediata, sino el cese de tratos crueles, inhumanos o degradantes. El juez Valverde deberá decidir si ordena el traslado de Glas a un centro hospitalario especializado o si dispone medidas urgentes para modificar su régimen de reclusión.
La resolución de este caso ocurre en un contexto de alta vigilancia internacional por parte de organismos de Derechos Humanos, quienes han seguido de cerca la situación del exvicepresidente desde su detención en la Embajada de México en abril de 2024.


