CIUDAD DE PANAMÁ. El «Davos latinoamericano» no pudo tener un inicio más gélido. Lo que debía ser un espacio de integración económica organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), se convirtió este 28 de enero de 2026 en el escenario de una fractura diplomática expuesta. Los protagonistas: Gustavo Petro y Daniel Noboa, dos presidentes que comparten frontera, pero que hoy parecen habitar planetas distintos.

Con la crisis de los aranceles del 30% como telón de fondo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, decidió tomar la iniciativa desde el estrado. Mirando hacia donde se encontraba la delegación ecuatoriana, lanzó una frase que buscaba romper el hielo, pero que terminó chocando contra un muro: “Le ofrezco esa posibilidad de que hablemos”, sentenció Petro, dirigiéndose directamente a Noboa.
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Petro basó su discurso en la necesidad de crear un frente unido contra lo que llamó la «multinacional del narcotráfico». Según el mandatario colombiano, la falta de comunicación entre Bogotá y Quito solo beneficia a los criminales. «La cocaína que se mueve en nuestras fronteras no es solo de mafias colombianas… o juntamos inteligencias o gana la mafia», advirtió, intentando suavizar la tensión generada por la reciente guerra comercial que ha golpeado a empresas y consumidores de ambos países.
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El silencio de Noboa
La respuesta de Daniel Noboa fue: el silencio. El mandatario ecuatoriano, que ha mantenido una postura de hermetismo desde su llegada a Panamá, evitó cualquier contacto visual o mención directa a Petro en su intervención.
Noboa se centró en una narrativa nacionalista y de seguridad interna. Aunque mencionó que «Latinoamérica debe estar junta», matizó inmediatamente que esto debe ser «respetando siempre la libertad de cada uno».

Su enfoque no estuvo en la cooperación bilateral que pedía Petro, sino en la ratificación de su política de mano dura. Mientras Petro hablaba de alianzas, Noboa se enfocaba en su agenda con gigantes como Siemens Energy y Copa Airlines, marcando una línea clara: para Ecuador, la prioridad es la seguridad interna y la inversión privada, no la diplomacia con el vecino del norte.

Origen de todo
- Guerra Arancelaria: El arancel del 30% impuesto por Ecuador (que entra en vigor el 1 de febrero) y la reciprocidad anunciada por Colombia han paralizado las expectativas de crecimiento regional.
- Cruce de acusaciones: Mientras Noboa reclama falta de apoyo en la frontera, el Ministerio de Defensa colombiano asegura tener 14,000 efectivos en la zona y lamenta que el gobierno ecuatoriano haya cortado los canales de comunicación política.
A pesar de haber compartido el almuerzo oficial ofrecido por el presidente panameño, José Raúl Mulino, la esperada reunión bilateral nunca llegó. Noboa entró y salió del recinto manteniendo esa «distancia fría» que ha caracterizado su gestión frente a Colombia en las últimas semanas.
El Foro de la CAF continúa mañana, pero la señal enviada hoy es clara: mientras Petro busca un micrófono para proponer pactos, Noboa parece haber decidido que, por ahora, no tiene nada que decir.

