En un operativo estratégico denominado «Terminal Terrestre», la Policía Judicial desarticuló la red de terror de Lucas Iván A., señalado como el responsable de quemar unidades de transporte para presionar el pago de «vacunas». El sujeto operaba desde Guayaquil y mantenía bajo asedio a más de 50 víctimas.
La tranquilidad ciudadana en la provincia de Los Ríos ha dado un paso firme hacia su recuperación. En una intervención ejecutada en el circuito Terminal Terrestre de Babahoyo, la Policía Nacional logró la aprehensión de Lucas A.C., de 45 años, presunto cabecilla de una estructura de extorsión sistemática que utilizaba el fuego como arma de coacción.

Un historial
La captura de Avilez Coto pone fin a una racha de atentados que mantenía en vilo a los transportistas de la Zona 5. Según las investigaciones, el detenido estaría vinculado directamente con hechos que conmocionaron a la provincia en los últimos meses:
- 28 de octubre de 2025: El ataque incendiario contra tres taxis en la capital riosense, donde además se distribuyeron panfletos amenazantes exigiendo cuotas de «seguridad».
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14 de diciembre de 2025: El incendio provocado de tres unidades de la Cooperativa CITAM, cuyas pérdidas materiales dejaron en la quiebra a varias familias de socios.
Operativo
El Capitán de Policía Diego Fabricio Pallo Chimborazo, jefe del grupo operativo del Distrito Babahoyo, informó que la captura se produjo a las 21:00 del pasado 20 de diciembre. Pese a no registrar antecedentes penales previos, la agresividad de sus métodos sorprendió a las unidades de inteligencia.
Al momento de su detención, la Policía incautó indicios clave para el proceso fiscal:
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01 Vehículo retenido: Marca Nissan, color negro, reportado como robado y presuntamente utilizado para desplazarse hacia los puntos de los atentados.
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08 Terminales móviles: Dispositivos que están siendo periciados para rastrear las llamadas extorsivas y posibles nexos con cómplices en Guayaquil, ciudad desde donde coordinaba sus movimientos.

Golpe al sabotaje
El Ministro del Interior, John Reimberg, destacó que esta captura es un alivio para los gremios de transportistas de Babahoyo, Quevedo y Ventanas, quienes debido al miedo habían optado por recortar sus horarios de servicio, afectando la economía agrícola de la región.
«Este sujeto no solo amenazaba, sino que destruía la herramienta de trabajo del ciudadano. Es un mensaje claro: no permitiremos que el sabotaje someta al país», enfatizó el funcionario a través de sus canales oficiales.
- Destrucción de bienes e infraestructura: Por colocar artefactos explosivos en lugares públicos o privados para causar daños materiales significativos, la pena es de 13 a 16 años.
- Terrorismo con resultado fatal: Si por el acto terrorista se produce la muerte de una o más personas, la pena se eleva a 22 a 26 años de prisión.
Perspectiva
Lucas Iván A. enfrenta ahora cargos por extorsión y terrorismo, delitos que, según el Código Orgánico Integral Penal (COIP), conllevan penas severas de prisión, agravadas por la destrucción de bienes privados mediante artefactos incendiarios y el impacto psicológico masivo causado a más de 50 personas.
La Policía Nacional instó a las víctimas que aún no han formalizado su denuncia a hacerlo de manera reservada para robustecer el expediente judicial y evitar que este «perfil criminal de peligrosidad extrema» regrese a las calles.

