El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fijó su mirada en Cuba tras la operación militar del pasado 3 de enero en la que fuerzas estadounidenses capturaron al líder venezolano Nicolás Maduro. A través de una serie de mensajes en su plataforma Truth Social, Trump lanzó una advertencia directa al régimen cubano: el flujo de recursos desde Venezuela ha terminado.
Venezuela ha sido el principal soporte económico de Cuba durante décadas, enviando actualmente un estimado de 35,000 barriles de petróleo diarios. Sin embargo, Trump fue tajante al afirmar que este intercambio, que Cuba retribuía con servicios de inteligencia y seguridad para el chavismo, llegó a su fin.
«Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó ‘servicios de seguridad’ a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡PERO YA NO!», sentenció el mandatario.
Trump cerró su mensaje con un ultimátum que ha encendido las alarmas diplomáticas a nivel mundial: «¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO! Sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE». Aunque no especificó los términos del acuerdo, analistas sugieren que podría exigir reformas democráticas inmediatas en la isla.
La respuesta desde la isla no se hizo esperar. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, utilizó su cuenta en X para responder a las amenazas, aunque sin mencionar directamente a Trump. El mandatario calificó los pronunciamientos de Washington como una muestra de «rabia» frente a la determinación soberana del pueblo cubano.
«Quienes hoy drenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político», afirmó Díaz-Canel, quien además responsabilizó al embargo estadounidense de los graves problemas económicos que atraviesa el país caribeño. El líder cubano aseguró que la nación está «dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre».
La captura de Maduro en Caracas ha dejado a Cuba en una posición de vulnerabilidad energética sin precedentes. Sin el crudo venezolano y con un gobierno en Washington dispuesto a utilizar la presión máxima, la isla enfrenta su crisis más profunda desde el llamado «Periodo Especial» en los años 90.
Mientras tanto, en Estados Unidos, el traslado de Nicolás Maduro a una prisión de Nueva York este lunes mantiene la atención global sobre cómo se reconfigurará el mapa político de América Latina tras la caída del eje Caracas-La Habana.



