Con mariachis despiden a esposa e hija de policía asesinadas en Guayaquil

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JUJAN. Las despedidas siempre son duras, mucho más cuando se trata de personas que tenían toda una vida por delante y murieron en manos de la inseguridad que vive el país. Lamentablemente, esta es la realidad que le tocó vivir a los familiares de Liliana Justillo Rodríguez y Lilibeth Páez Justillo

En medio del profundo dolor, llantos desgarradores, incredulidad y música de mariachis fueron sepultadas una madre de 35 años y su hija de tan solo 12. Ambas, fueron asesinadas a tiros en la urbanización Los Girasoles de la ciudad de Guayaquil, la noche del miércoles 29 de junio.

Tras la muerte, los cuerpos de la esposa e hija de un policía que labora en la Brigada Anticriminal, fueron trasladados hasta el recinto Los Amarillos para ser veladas y sepultadas en el Cementerio General de Jujan, cantón del que eran oriundas.

La madre y abuela de las víctimas se aferró al ataúd de su hija mientras gritaba desconsoladamente: “¡No mija linda no, ay mamita! ¡Nooooo! ¿por qué?”, mientras que el esposo de Liliana y padre de la menor no dejaba de llorar. Los presentes al ver la tristeza de ellos, tampoco pudieron contener las lágrimas. 

El momento que nadie quería llegó y sepultureros ingresaron el cofre café de la fémina y el blanco de la pequeña a sus respectivas bóvedas que fueron selladas cada una con una gruesa capa de concreto donde luego irán plasmados sus nombres. 

Contexto

Liliana y Lilibeth fueron baleadas dentro de una camioneta negra por un individuo que según testigos comentaron a las autoridades, llegó a pie y disparó contra ellas en al menos siete ocasiones en frente de otros dos menores de edad.

Luego de acabar con la vida de ambas el sicario huyó a bordo de una motocicleta. El uniformado Gabriel Páez, padre y esposo de las víctimas fue notificado de la situación y al llegar a la escena del doble asesinato no logró contenerse y se derrumbó.

Mientras sus compañeros intentaban sostenerlo para calmarlo, él gritaba con todas sus fuerzas: “¡Mátenme, mátenme! suéltenme ch****! la impotencia y tristeza que sentía al ver a su pareja e hija sin vida, eran enormes. Desde el primer momento que vio los cuerpos entró en negación, no podía comprender por qué les habían hecho eso.

A pesar de la tragedia, los otros niños que se encontraban en el vehículo al momento del crimen, resultaron ilesos. Ahora la Policía Nacional investiga las causas qué motivaron los asesinatos que están causando conmoción en el país. Se presume que podría tratarse de alguna retaliación debido a la labor que desempeña el gendarme.

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