Hoy se termina el año más trágico, pero de muchas enseñanzas

El 29 de febrero de 2020 Ecuador confirmaba su primer caso de Covid-19 en Babahoyo, provincia de Los Ríos. El 13 de marzo, esa persona, una adulta mayor, moría a causa de la enfermedad, y al día siguiente su hermana.

15 días después, Ecuador empezaba una agonía en el sistema de Salud Pública. Ya eran 31 fallecidos en la provincia y, desde el primero de abril, ya se contaban otras 5 muertes más.

Con la pandemia llegó la crisis económica, el desempleo, familias enlutadas, cancelación de festividades, las clases virtuales, eventos deportivos prohibidos…y otras restricciones.

El confinamiento impidió que las familias se abracen, los amigos se visiten… a otros les hizo falta el gimnasio, ir al cine, o a un concierto.

Los médicos se convirtieron en héroes, al igual que otros profesionales olvidados como los recolectores de basura, cajeros, gasolineros…donde se evidenció que sus trabajos son imprescindibles.

Este fue el comienzo del primer trimestre del año, que marcó lo que termina hoy: el más trágico de la historia.

Muchas enseñanzas

Pero, pese a que hoy se despide un año trágico, se aprendió mucho.

En la gran cena de Fin de Año, quizás faltarán algunos, pero eso enseñó a valorar a quienes nos rodean.

Se evidenciaron los huecos que existen en varios sistemas como el educativo y la salud que se deben mejorar, a propósito de una campaña electoral que inicia hoy.

La importancia de apoyar los emprendimientos, reinventarse y ser más creativos, no rendirse ante la crisis, sabiendo que tras de ti hay una familia.

A ser más espirituales, más solidarios, más misericordiosos, más amigables con el ambiente.

El coronavirus quitó, pero enseñó que es momento de reflexionar sobre nuestro comportamiento como humanos y propósito en la Tierra.

 

 

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