La mendicidad y la pobreza reflejada en las calles de Quevedo

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La pandemia por el coronavirus trajo consecuencias inigualables. Diariamente, familias enteras se toman las principales calles de Quevedo (Séptima, Bolívar, 7 de Octubre y avenida June Guzmán) para solicitar limosnas.

La mayoría son venezolanos que debido a la crisis decidieron migrar en busca de mejores oportunidades, pero esa travesía empeoró y ahora se encuentran con sus hijos en los semáforos y esquinas de almacenes.

ALDÍA.COM.EC conversó con algunos de ellos quienes narraron qué los llevó a esta actividad, exponiéndose al peligroso coronavirus.

Winder Guaira fue entrevistado mientras cargaba a su bebé de un mes en brazos. Él comentó que en Venezuela ganaba 7 dólares mensuales como policía, sin embargo, al llegar a Quevedo, su profesión no le sirvió de nada.

Su compatriota, Larry Quinteros, con un bebé en brazos y su pequeña sobrina, recorre el centro de la ciudad para mendigar. Dijo que era albañil, pero la pandemia lo dejó desempleado.

Virginia Mina, es de la provincia del Guayas. Ella era vendedora ambulante, sin embargo, con la llegada de la pandemia, se quedó sin ingresos. Frecuenta en la calle Séptima y 7 de Octubre con sus niños.

Según la encuesta del Instituto de Estadísticas y Censo (INEC), realizado en diciembre de 2019, un 25 % de la población es pobre y un 8,9 % vive en la extrema pobreza. Pero estas imprecisiones podrían cambiar debido a la pandemia.

Un informe del Banco Mundial lanzado en el mes de junio, indica que los migrantes enfrentan peligros frecuentes como la pobreza moderada (67,1 y 63,4 % para comunidades de acogida y migrantes respectivamente), seguido por la desnutrición crónica y el trabajo infantil, en Ecuador. (EHL)

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