Mocache está lleno de jóvenes emprendedores como Aarón Terán con su chicha de arroz

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Mocache es una tierra de soñadores y emprendedores. Un evidente ejemplo es Aarón Terán Burgos, un joven de 20 años que empezó desde muy pequeño a hacer realidad sus ideas y convertirlas en negocios. Es un verdadero ejemplo de inspiración y motivación.

Aarón creció en el ‘Paraíso Escondido’, el bello Mocache. Desde la escuela mostró una visión de liderazgo, creatividad y mucho ingenio, así lo notaban sus familiares y maestros.

Historia

Todo inició con su madre, una mujer diligente quien lo llevaba por las calles de Mocache a comercializar productos variados. Sin timidez y con muchas ganas de aprender, supo todo el sistema del negocio.

Ya en el colegio, a los 15 años, motivado por sus padres a no ser un empleado más del mercado laboral, le inculcaron la idea de convertirse en el dueño de su propio negocio y salir adelante por sí mismo.

Aarón, siendo un joven determinante demostró que no hay límites. Dejó su vida de adolescente y se enfocó en su meta, empezó a comercializar leche de soya que traía su tío desde Guayaquil. Recorría todo Mocache, negocios, calles, restaurantes, la Terminal. La aventura había empezado…

Nada fue impedimento para Aarón querer ser un hombre exitoso, aunque muchos de sus amigos y allegados pensaban que era una locura, sus padres jamás dejaron de apoyarlo y siguió con su sueño.

PRODUCTOS. Él prepara la chicha de arroz y la vende en las calles de Mocache.

La chicha de arroz

Con la venta de la leche de soya, Aarón se hizo un joven muy conocido en el cantón, ya que el recorrido lo hacía diario. Ahora ha comenzado a fabricar la chicha de arroz, él mismo demostró que no hay ninguna excusa para hacer su propio producto y venderlo.

Comenzó con 20 botellas para notar la acogida, actualmente expende 150 en tres días a $1 dólar cada una, y obtiene una ganancia de $600 dólares mensuales, es decir, más que un salario básico. Su proyecto es seguir creciendo y generar fuentes de trabajo, no sólo ser un vendedor.

Hoy, estudia en una academia de inversiones en Guayaquil, aprende sobre criptomonedas, trading y mercado financiero, donde dice que esa es la proyección del futuro. Se dio cuenta que apenas en el comienzo de su gran imperio y es motivación para muchos jóvenes. Redacción: Erika Hernández (I)

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