La tarde del miércoles 17 de diciembre quedó marcada por la sangre y el estruendo en el sector de Samanes 4. El ataque que segó la vida del exjugador de Barcelona SC, Mario Pineida, no fue un hecho aislado; junto a él, la violencia también alcanzó de forma letal a una joven comerciante que hoy es el centro de las investigaciones.
El crimen no dio tiempo a nada. Según los informes de la Policía Nacional, dos sujetos armados irrumpieron en un local de venta de carnes donde se encontraban las víctimas. Sin mediar palabra, los atacantes descargaron una ráfaga de fuego: se contabilizaron al menos 20 indicios balísticos en la escena.
La segunda víctima se trata de Gisselle Fernández, una joven de nacionalidad peruana.
El establecimiento, ubicado en una zona residencial de alto tráfico, se convirtió en el epicentro de una tragedia que ha conmocionado a todo el país.

¿A quién buscaban?
Aunque inicialmente el nombre de Pineida acaparó los titulares, la identidad de Gisselle Fernández ha dado un giro a las hipótesis policiales. Fuentes preliminares indican que Fernández se dedicaba a la actividad comercial en el sector de La Bahía, y existen reportes de que habría sido blanco de amedrentamientos previos.
La Fiscalía y la Policía especializada ahora analizan minuciosamente las cámaras de seguridad para determinar si el ataque iba dirigido específicamente contra la ciudadana peruana o si el futbolista era el objetivo principal.
Aclaración necesaria
Mientras la confusión reinaba en redes sociales, Ana Aguilar, esposa de Mario Pineida y madre de sus tres hijos, tuvo que salir a desmentir rumores dolorosos.
A través de un comunicado, Aguilar aclaró que ella se encuentra a salvo y pidió respeto absoluto por el duelo que atraviesan sus hijos pequeños.
«Pedimos respeto por mi integridad y especialmente por la de nuestros tres hijos, quienes están siendo afectados por esta pérdida tan grande», expresó Aguilar, cortando de raíz las noticias falsas que la daban por muerta en el atentado.


