URDANETA. Hay realidades que duelen, pero que con voluntad se pueden transformar. En la parroquia Ricaurte, el compromiso con los más vulnerables es evidente.
El miércoles 21 de enero, el Comedor Comunitario traspasó sus propias puertas para llegar hasta las casas de aquellos abuelitos que, por su situación de soledad o salud, a veces solo logran comer una vez al día.

El presidente de la Junta Parroquial, Leyton Moreira, lideró esta jornada de entrega personalizada, llevando no solo un almuerzo nutritivo preparado con cariño, sino también un mensaje de que no están solos.
«Sabemos que la necesidad es grande y por eso nos movilizamos; no queremos que ningún adulto mayor pase el día con el estómago vacío», señalaron desde la organización.
Este proyecto, que sobrevive gracias a la autogestión y al apoyo de los vocales, hace un llamado urgente a la comunidad: si conoces a un adulto mayor que viva solo en la parroquia Ricaurte y pase necesidades, reporta su nombre y dirección.
La meta es clara, que la solidaridad llegue a cada rincón de Ricaurte y que el plato de comida sea un derecho, no un milagro.

