Adiós al botadero de Quevedo. La basura se desechará en Barro Colorado

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MOCACHE – EL EMPALME. El problema de contaminación del botadero de basura ubicado en la parroquia San Cristóbal de Quevedo parece llegar a su fin.

Luego de que éste fuera declarado en emergencia en el 2020 por la crisis de contaminación en el estero El Limón y sus comunidades aledañas, la Mancomunidad ‘Mundo Verde’ ha decidido ponerle fin al proyecto, y botar los desechos en otra parte.

Hoy, 16 de septiembre de 2022, en un acto de inauguración, se dio a conocer el nuevo Relleno Sanitario – Zona Norte, obra construida a través de la misma Mancomunidad ‘Mundo Verde’ y que integra municipios de las provincias de Los Ríos, Guayas, Bolívar y Cotopaxi, del cual forman parte los cantones: La Maná, Valencia, Buena Fe, Quevedo, Mocache y El Empalme.

Es decir que, las toneladas de basura diarias ya no serán desechadas en el botadero de Quevedo, sino que, en una celda emergente ubicada en Barro Colorado, una zona limítrofe entre El Empalme y Mocache.

Más detalles

Víctor Guerrones, contratista de la empresa que se encargará del cierre técnico del botadero de Quevedo, manifestó que el cierre tendrá una duración de 4 meses y que los trabajos iniciaron en agosto.

Mientras que, Cristian Vallejo, técnico del Consorcio Ambiental Los Ríos Zona Norte, indicó que este nuevo proyecto de relleno sanitario cuenta con todas las obligaciones ambientales, tratamiento de lixiviados, captura de gas y lixigas, asimismo conlleva la situación de la construcción de los nuevos sitios de disposición.

“Una celda o cubetos de emergencia de transición o rellenos sanitarios donde esta etapa tiene drenaje para lixiviados, chimeneas de gas…y tenemos pesajes construidos, es decir, vamos a compactando con maquinaria pesada y al mismo tiempo avanzado con la cobertura, eso nos permite evitar olores, emanación de gases, vectores, roedores que nos puedan provocar el tipo de disposición final”, manifestó.

También aseguró a los municipios que este proceso permitirá una disposición controlada y de larga vida, es decir, que la celda emergente tendría una duración de 10 años de programación, además que las celdas se irían construyendo de manera progresiva. Proyecto que se tenía pensado realizar en el botadero de Quevedo, pero que finalmente no se pudo.

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