Brasil entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro

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Brasil no sabrá quién es su próximo presidente hasta la noche del 30 de octubre, pero al menos tiene ya claro con quiénes contarán Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro  en un balotaje de pronóstico abierto: mientras el candidato de la izquierda sumó a los candidatos que se ubicaron en el tercer y cuarto puesto en la primera ronda, el actual presidente se fortalece con el apoyo de los gobernadores de los tres Estados más importantes del país.

El apoyo más impactante que recibió Lula, líder del Partido de los Trabajadores PT, y dos veces presidente, fue el de Simone Tebet, sorprendente tercera en la elección con un 4% de los votos.

«Daré mi voto por él porque reconozco en el candidato Lula su compromiso con la democracia y la Constitución, que no veo en el actual presidente», dijo la senadora, que obtuvo casi cinco millones de votos en la elección del 2 de octubre.

Tebet pertenece al Movimiento Democrático Brasileño (MDB), se ubica en el centroderecha y es una estrella ascendente de la política brasileña que se destacó durante los debates presidenciales previos a la elección.

El otro apoyo de un partido importante recibido por Lula es el del Partido Democrático Laborista (PDT), de Ciro Gómez que obtuvo el 3% de los votos. A diferencia de Tebet, que escenificó su apoyo en un acto conjunto con Lula, Gomes, distanciado del ex presidente, del que fue ministro, no se hizo ver. Fue el presidente del PDT el que rubricó el acuerdo con Lula.

Otro apoyo de gran simbolismo recogido por Lula es el del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, un socialdemócrata que lo precedió en el cargo entre 1995 y 2003.

«En este segundo turno voto por una historia de lucha por la democracia y la inclusión social, voto por Luiz Inácio Lula da Silva», escribió Cardoso en su cuenta de Twitter, acompañando el texto en fotos en las que se lo ve junto a Lula manifestándose contra la dictadura militar (1964-1995).

La suma de apoyos de Lula podría hacer pensar que tiene la elección en segunda vuelta ya ganada. Al fin y al cabo, el ex presidente cosechó el 48,4% contra el 43,2 de Bolsonaro. La suma de los votos a Tebet y Gomes le alcanzan y sobran para ganar la segunda vuelta.

Ese razonamiento es, sin embargo, un error. La única coincidencia conocida entre Lula y Bolsonaro es la afirmación de que la segunda vuelta es «una elección completamente diferente» a la primera. Nadie asegura que todos los votantes de Tebet y Gomes vayan a seguir las indicaciones de sus partidos, tampoco está claro qué votantes se sumarán en la segunda vuelta y cuántos (y quiénes) que lo hicieron en la primera se quedarán en sus casas.

Bolsonaro, además, cuenta con el apoyo del poder en ejercicio, porque los gobernadores de Sao Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, los tres estados más importantes de la federación, le dieron su apoyo, además de los de otros estados de relevancia como Paraná, Goiás y el Distrito Federal de Brasilia. Eso implica capacidad de movilización, la garantía de que en esos Estados, en los que ya obtuvo el pasado domingo buenos resultados, Bolsonaro contará con ayuda para movilizar a nuevos potenciales votantes a favor.

El ex juez Sergio Moro que envió a Lula a prisión por el caso ‘Lava Jato’ y fue elegido senador por Paraná, también manifestó su apoyo a Bolsonaro, del que fue ministro de Justicia antes de irse con fuertes críticas del Gobierno.

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CRECE LA VIOLENCIA

Mientras la política define con qué fuerzas llega a la definición del 30 de octubre, en las calles se evidencia el clima de tensión y violencia que está instalado desde hace tiempo en el país.

El martes, en Itanhaem, una localidad en las playas del Estado de Sao Paulo, un electricista de 42 años mató a su amigo estilista durante el almuerzo que compartían.

Según UOL Noticias, el policía afirmó que «todos los votantes del PT son ladrones», a lo que su amigo respondió: «Estás comiendo la comida que compró este votante del PT». El estilista amigo lo atacó con un cuchillo, que el electricista consiguió arrebatarle para clavárselo ocho veces en diferentes sectores del cuerpo y acabar con su vida. El estilista vestía una camiseta con el rostro de Jair Bolsonaro.

Antes de este crimen se habían registrado ya otros cinco crímenes con motivaciones políticas en las semanas previas a la primera vuelta.

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